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NAVIDAD DE UN AÑO ESPECIAL

Opinión 25 de diciembre de 2020 Por Enfoque Zonal
En un año atípico, las fiestas tienen su particularidad.

La navidad llegó y lo hizo con una pandemia a cuestas. Cuando varios boliches bailables de la zona, se aprestaban para abrir sus puertas conteniendo a una juventud ávida de esparcimiento, ruido y luces de colores, desde las autoridades partió el DNU que ahogó esa expectativa. Los chicos no tuvieron un espacio para desahogarse.

La bronca no tardó en hacerse sentir desde las redes sociales. No sólo de los locales bailables, que protestaban por la medida, sino de padres que defendían la posibilidad de que sus hijos no tuviesen que escapar a una fiesta clandestina, como las que ha habido por estos días.

Aún así, las medidas impuesta por el gobierno, no fueron en muchos casos respetadas: se pudo ver en las redes sociales, fotos de familias numerosas, con mas de veinte personas. No se pudo hacer nada contra eso, y la responsabilidad social que tanto se recomienda, quedó de lado. Una cosa no justifica a la otra, pero es lo que sucede.

El problema no es la sociedad. Gran parte de la responsabilidad, es de las ciertas autoridades gubernamentales  que, lejos de pregonar con el ejemplo y actuar con criterio ajustado a la realidad, se limitan a tratar de mantener un equilibrio, bajo una empatía interesada por la necesidad de mantener en marcha la economía social . Se intenta regular la actividad de la gente, y en muchos casos nadie se cuida, por el hecho de creer que no va a llegarle. Se olvida muy rápido el dolor de las noticias sobre fallecimientos, e incluso se ha visto a  protestas en las redes sociales, denunciando ver aislados circulando como si nada por las calles.

Ya no hay conciencia. Y si la hay, es de unos pocos, que lamentablemente quedan expuestos por aquellos que quieren vivir (y viven) con total normalidad. Se habla de la vacuna, pero no todos tendrán acceso, lo cual hace que la situación pueda extenderse. Estas fiestas no tienen un parámetro claro para entender lo que está bien o mal. Al pueblo se le pide evitar reuniones sociales, pero municipios llevan adelante eventos multitudinarios ¿y entonces? ¿no resulta algo viciado de incoherencia? ¿las instituciones pueden hacerlo y la familia no? Lo peor es que las autoridades sanitarias permiten eso, mientras siguen pidiendo respetar las medidas. La convivencia de las instituciones con la sociedad, se vuelven frágiles en ese sentido.

La gente ya no sólo no aguanta mas, sino que se siente confundida, y en muchos casos enojada. Este 2020 tiene muchos tintes que quedarán reflejados en la historia, como una emergencia sanitaria que puso en la balanza, la capacidad de la dirigencia política, para mantener a una sociedad resguardada de un virus que en muchos casos fue mortal. La pandemia no terminó, pero quienes conducen al pueblo, en primera instancia lograron infundir la prudencia sanitaria. Pero luego, con sus ejemplos llevaron al descrédito y por ende el descontrol social. ¿Con que cara se atreven a pedir prudencia, cuando sus acciones van en sentido opuesto? El respeto a las medidas sanitarias deben ser para todos por igual. De otra forma, no hay equilibrio.

Ha sido un año agotador. Uno que quedará en la historia, como el de mayor presión psicológica en la gente, donde la tolerancia ha sido la característica humana mas exigida. La navidad dejó sus huellas...ahora a esperar  lo que deja la celebración de año nuevo.

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