

LA GRAN EMOCIÓN DEL JOCKEY
Enfoque Zonal

El pasado domingo 26 de abril, el Hipódromo de Palermo fue escenario de un sueño cumplido en la vida del joven canalsense Leopoldo Armoha, quien luego de mucho esfuerzo pasó de ser aprendiz a Jockey profesional.
¿Qué tuvo de especial esta carrera? una historia que conmueve y que deja al lector la intención de identificarse con lo que pasamos a relatar.
Marcelo Armoha es cuidador de caballos de carreras. Tiene a cargo una yegua que tiene por nombre Sweetkiara y que este domingo tuvo una segunda oportunidad en esta gran e importante pista de la actividad hípica. Ya habían tenido una carrera juntos Leopoldo y Sweetkiara pero en aquella ocasión llegaron en segundo lugar.
Este domingo volvieron a juntarse ambos, en la 16° carrera programada perteneciente al premio "Juan Talentoso" con una distancia de 1000 metros junto a otros 10 caballos y donde en el arranque Sweetkiara no aparecía dentro del pelotón que lideraba la carrera.
En los últimos 200 metros y de forma vertiginosa Sweetkiara tomó la punta y sacó una amplia diferencia que mantuvo hasta la línea de meta. Las imágenes muestran a un jinete eufórico, feliz con el puño en alto y con palmadas de cariño hacia el animal que seguía galopando con la victoria en el marcador.
En diálogo con Leopoldo nos contó qué había detrás de este gesto. Su papá, Marcelo Armoha, es cuidador de la yegua que pertenece a Juan Cabrera y que tuvo que realizar el largo viaje a Buenos Aires para participar de esta carrera. Con gran esfuerzo su papá y su mamá llegaron a destino, tras haber sufrido un desperfecto mecánico en la camioneta que los transportaba. Con cansancio pero cumpliendo con el compromiso, Sweetkiara estuvo lista para la montura de Leopoldo.
Tras el resultado, se vio una imagen conmovedora: El jinete desde el caballo fundido en un abrazo interminable, cuyo esfuerzo tuvo como premio el triunfo. "Es un sacrificio que hacen ellos" dijo Leopoldo en contacto con Enfoque. "De levantarse todos los días temprano, ahí en Canals. No hay cancha para varear y para correr 1000 metros, se necesita una cancha de 1.200 metros y debe haber una de 700 metros y por ahí cuando llueve no pueden varear" comenta Leopoldo. "Tienen que varear en la calle honda, fijándose que no venga un auto. Es un sacrificio enorme el que hacen. Verlos felices, después de que se les rompió la chata llegando a Buenos Aires...parece una película todo lo vivido el sábado y el domingo" finalizó el joven jinete.
Linda historia la que les traemos y esperamos que sigan los éxitos para Leopoldo y su familia, a quienes felicitamos por tanto esfuerzo




























